Educación sensorial y relajación en el recien nacido e infancia.

 

Técnicas basicas de relajación Transensorial

 

        Desde la prespectiva sensorial, tenemos distintos tipos de relajación, en concreto hay una para cada uno de los 10 sentidos que poseemos, por lo que tedremos 10 formas de relajar a los bebés.

         

 

1-Relajación-Tango Infantil

 

         La palabra "Tango", tan conocida por evocar un tipo de baile, viene del verbo latino, Tango-Tangis Tangere que significa“Tocar” Expliquemos como relajar a los niños con el “Tango del Masaje”.

         Tres ideas clave:

         El tacto (la piel) és la primera forma de sensorialidad que se desarrolla en el estado          embrionario dentro del ventre de la madre...y  el último sentido que nos abandona en la muerte.

El sentido  del tacto está en la mayor parte de nuestros sentidos; es un sentido transversal,  sin él, la percepción de los otros sentidos és incompleta. 

         El  masaje actua tanto sobre quien lo recibe com sobre quien lo da.

                                           

         La acción que hacemos sobre la piel en forma de masaje, actúa reduciendo la horma del estrés (Cortisol), en un 31% y aumenta las hormonas del bienestat (Serotonina y Dopamina) en un 28% y un 31% respectivamente. A más a más aumenta la hormona llamada de la felicidad (Oxitocina).

         El efecto del masaje depende más de la zona en la que se aplica que del tipo de técnica que aplicamos, debido a que, no toda la piel tiene la misma densidad de receptores del tacto (vibración, temperatura, cosquillas, desplazamiento, presión, etc.). Los lugares con más receptores son los labios, las manos y la cara, por lo que son los lugares de mayor sensibilidad de nuestro cuerpo, luego le siguen los pies, los brazos, las piernas, el pecho, etc. .

        Cada vez que hacemos un masaje modificamos la plasticidad neuronal (las neuronas de nuestro cerebro crean nuevas conexiones), la importancia de este efecto reside en que la práctica de un masaje de forma sistemática, comporta la fijación de dichas conexiones, de tal manera que cuantas más veces lo hagamos, más difícil será que estas conexiones desaprezcan. A este fenómeno, lo llamamos vulgarmente "educar".

       Si educamos al niño, con masajes sistemáticos, desde su más tierna infancia, favorecemos primero: que se liberen, de forma habitual, una serie de sustancia del bienestar, por lo que construiremos un estado de salud más estable, y segundo: que se cree un estado de espectativa inconsciente, por parte de niño, que le ayudará a disfrutar dicho bienestar.

        

       Para obtener dichos efectos necesitamos que el masaje dure 20', como mínimo, para que se puedan desencadenar las respuestas fisiológicas explicadas.

  

        Así pues, acariciar la cara, las mejillas y los labios, de forma sueve con la mano, sin mucho movimiento, o coger las manos, tiene tanto efecto como hacer un masaje clásico en la espalda, el pecho o la barriga. La gracia de esta sistemática está en crear un hábito.

       

        

2-El Sonido que Mece

        Desde el vientre de nuestra madre, escuchamos los sonidos del entorno, que nos han ido acompañando, a lo largo de nuestra gestación en el útero. Mientras hemos estado embriones y luego fetos, nuestro cuerpo, nuestro cerebro, nuestro oído, han estado recibiendo todo tipo de sonidos que nos envolvían, algunos de ellos procedían del cuerpo de la madre (ruidos intestinales como las flatulencias, ruidos gástricos como los eructos, los latidos cardíacos, entrada y salida del aire de sus pulmones, el ruido del andar, su voz, etc. .) A parte de esos sonidos, también nos han envuelto los ruidos del entorno de la madre, como son la voz del padre, de los hermanos, la TV, la Radio, de la música que escucha, las fiestas familiares, las discusiones, etc. . 

        Todos estos sonidos han colaborado en el diseño de la formación del cerebro, por lo que el cererbro se va modelando al ritmo de los sonidos que nos han acompañado durante nuestra gestación.

        ¿Que interés tiene todo ello para la relajación infantil?, respuesta: todo, yaque el patrón sonoro, de características relajantes, que acompañó durante la gestación, es el mismo patrón sonoro que debemos utilizar. ¿Cómo aprovechar este fenómeno?, respuesta: haciendo servir los mismos sonidos que producían placer a la madre. El motivo está en que esos sonidos en su momento, por ser agradables a la madre, liberaban las hormonas del placer, que actuaban sobre el cuerpo en gestación, aportandole también bienestar.

         Así pués, recordando y ejecutando los mismos sonidos (escuchábamos una música agradable,, cantábamos, hacíamos silencio, si tocábamo un insturmento musical, etc.), podemos provocar bienestar en el niño. Dicha maniobra debe hacerse durante al menos 20' al día y con los mismos horarios.  

                               

        Entrar en el enlace siguiente:

http://hispantv.com/newsdetail/videos/204082/bebe-piano-nana-video-sueno

(Lo que habeis visto, no es fruto de una casualidad, es fruto de una pedagogía)

3-Perfume Evocador

 

        ¿Es necesario aprender a  tocar, a oir?. No, lo que hace falta es aprender a “palpar”, en lugar de tocar, a  “escuchar “ en lugar de oir, a olfatear en lugar de oler, a “mirar” en lugar de ver, a “degustar” en lugar de gustar, etc.

          Esta disquisición semántica tiene por objetivo, tomar conciencia de nuestra sensoriaidad, posee dos vertientes: una pasiva (tocar,oler,oir, etc.) y otra activa (palpar, olfatear, escuchar, etc.).

 

          Nuestros sentidos tienen distintos grados de  penetración en nuestra memoria. Si nos fijamos en el olfato, podemos decir de él que es el sentido más agesivo  que poseemos, con respecto a  producir memoria, ello debido a que los estímulos odoríferos que conduce, van a parar, en un 90%, de forma directa, a las zonas cerebrales de la memoria, mientras que el resto de sentidos,  envían sus estímulos por distintas partes del cerebro, antes de llegar a la zona de memoria.

          Si aprovechamos estas características del sentido del olfato, podemos construir toda una técnica de relajación.

 

 

 

 

 

 

 

          Para relajar, a un niño, vía el sentido del olfato, lo mejor es hacer servir un olor que haya estado presente durante su gestación (una colonia, perfume, ambientador, etc., que hayan acompañado a la madre durante el embarazo), y hacerlos servir de nuevo, pero esta vez utilizándolos de forma sistemática en los momentos que querámos que haya relajación en nuestro hijo. En el caso de no recordar de que olor se utilizaba en la gestación, se puede escoger un olor determinado con efectos relajantes, como puede ser la lavanda, u otras  esencias que ostenten el mismo efecto.  

         Como siempre la metodologías es crear un un hábito (un lugar y un momento) para la relajaciòn, aspecto que es tan importante como el tipo de olor que utilizemos.                    

         Generalmente se perfuma, previamente, el lugar donde se debe llevar a cabo la relajación; puede hacerse con varillas de incienso perfumado, o con esencias aromáticas, durante 20 minutos, como mínimo. La compañía de la madre favorecerá el efecto relajante.

4-El Color seductor

 

           Sin olvidar que la afectividad (los sentimientos) es modelada por los sentidos (sensorialidad),  y que aquella, una vez ha sido construída, influye en la sensitividad de la persona, dicho esto, podemos exponer una técnica  de relajación que aprovecha la función visual del niño.

           Es necesario, primero, que conozcamos las preferencias occidentales de los colores. Se ha establecido que los colores más aceptados, en nuestra cultura  son, de más a menos, el azul, el verde y el rojo, y los menos aceptados son el marrón, el rosa y el gris.

 

       

            Otra información, que hemos de conocer, de las herramientas que favorecen la relajación, es el tipo de luz que nos envolvió durante la gestación. Para un niño el color que lo acerca más a la relajación es aquel que le ha acompañado durante su gestación, sea de forma directa (a través del la piel del vientre de la madre), o bien de forma indirecta, vía los colores que relajaban a la madre. Recordemos que todo aquello que relajaba a al madre durante la gestación, repercute vía hormonal el la persona gestada.

            Debemos  hacer, por lo tanto, una combinación de colores que inducen a la relajación, como son el color azul (tipo cielo) y verde (tipo hierba), junto con el color más agradable para la madre y los colores utilizados durante la gestación, sin olvidar el color rojo-calabaza que concuerda con el tipo de luz que atraviesea la piel y el líquido amniotico.

            Lo ideas sería disfrutar de esos colores en su estado natural (cielo azul, hierba, luz solar filtrada hacia el color calabaza), o en su defecto aportar estos colores en el entorno del niño, en el lugar y momento de la relajación. El tiempo de relajación,vuelve a ser como mínimo de 20 minutos.

5-El gusto saboreado

                 A lo largo de nuestro  crecimiento  dentro  del vientre de nuestra madre,  el útero, que es nuestro lugar  durante 9 meses se va convirtiendo  en un restaurante, en cual encontramos todo lo que hallaríamos en nuestra vida cotidiana actual. Es un lugar donde comemos, con una temperatura de confort, con unas texturas, luz, color, olor dterminados, que acompañan a nuestra ingesta, que en este caso corresponden  al líquido amniótico.

                Durante ese período de vida intrauterina, saboreamos cosas que la madre ha comido, por medio del cordón umbilical. No es como estar en  restaurante  de cinco estrellas, pero tampoco hay falta de degustación. Probamos cosas que la madre a ingerido de forma directa por el cordon umbilical y de forma indirecta desde el líquido amniótio.

                Es más,nosotros vamos degustando todo lo que nos llega, con la particularidad de ir acompañado de percepciones de bien estar o de malestar en función del grado de felicidad o de angustia que vive la madre que nos lleva, fruto de las hormonas liberadas por el cuerpo de la madre que a veces serán estresantes y otras veces relajantes.

         Así, cuando somos  feto, nuestro paladar se va formando al ritmo tanto de las substancias que deglutimos del líquidio amniótico como de las substancias liberadas  en la madre por motivos de ansiedad, dolor, o bienestar, placer. Si la madre está feliz comiendo una pasta salada, nosotros recibiremos tanto el gusto de la sal como de las hormonas que se ha liberado en su estado de bienestar, lo mismo va a suceder en las situaciones de estrés pero de signo contrario, habrá disconfort tanto de la madre como del futuro hijo.

        

         Expuesto esto, podemos inducir una relajación a partir de los gustos preferidos de la madre. Habremos de tener presente que todo gusto estará asociado a una experiencia agradable o desagradable en función de lo que le suceda a la madre mientras está comiendo.               Por lo tanto, aunque tngamos presente que el gusto dulce es el más aceptado univeresalmente, puede suceder que haya estado vinculado a una situación de estrés importante de la madre, motivo por el cual, el niño no podrá ser relajado con substancias dulces; y a la inversa, puede ocurrir que un gusto como el ácido y el amargo, que son los más denostados, sean aceptados por el hecho que haber sido degustados en medio de una situación placentera, en cuyo caso aunque pareciera extraño, podrían ser degustados como agradables.

         Recordemos que en la lactancia materna, el recién nacido come lo mismo que come la madre, pero en formato lácteo. Si la madre come queso, él comerá los componentes del queso, si come garbanzos, él comerá los componentes de los garbanzos.

         Como podemos ver la relajación vía ingesta, vía el gusto, es un poco más complicada, a la vez que más sencilla, en tanto en cuanto la ingesta es una primera necesidad, que ya de por sí  da placer.

         La mejor manera de incitar a una relajación, es dar pequeñas cantidades de comida que concuerden con las comidas que más agradable era para la madre durante la gestación, eso si, siempre que sea posible, según la edad del niño y en una presentación adecuada a la misma. Como siempre, el tiempo mínimo ha de ser de 20 minutos.

6-Analgèsia

 

                Hasta ahora hemos expuesto técnicas de relajación basadas en los cinco sentidos clásicos. Vamos  a continuar con técnicas de relajación por medio de los cinco sentidos restantes  que podrían ser considerados como unos sentidos  algo “esotéricos”. Estos otros cinco sentidos son: el sentido del Dolor, del Equilibrio, de la Concentración de Sustancias en nuestro cuerpo, la Presión de dichas sustancias,  y el sentido Cronobiológico.

                Empezaremos por el sentido del Dolor, para favorecer la relajación en el mundo infantil. 

A diferencia de las técnicas de relajación aplicadas con los cinco sentidos clásicos, las técnicas de relajación que utilizaremos en estos “otros” sentidos que tienen una forma muy especial de actuar,  debido a que influyen potentemente sobre la forma de actuar de los clásicos cinco sentidos.

                En lugar de hablar del sentido del Dolor, hablaremos de su versión opuesta, la Analgesia ( desaparición del dolor). El estudio y atención del dolor se ha podido llevar a cabo, de forma eficaz, gracias al descubrimiento de los distintos tipos de receptores que configuran la percepción del dolor. Estos receptores se encuentran también dentro de la estructura anatómica (ojo, oreja, lengua, piel, nariz) y dentro de la función (ver, degustar, oler, oír, tocar), de tal manera que podemos percibir dolor tanto si pinchamos con una aguja una oreja, como si aplicamos un sonido muy fuerte, o rascamos la córnea del ojo, o si vemos una luz muy potente, y así, podríamos continuar con el resto de los sentidos. Esto significa que la percepción del dolor o percepción álgica se construye tanto en la periferia del órgano sensorial como en el cerebro.

                Esta forma de gestionar el dolor que tiene nuestro cuerpo se manifiesta en tres dimensiones; tenemos así un dolor físico (cuerpo), un dolor producido por nuestros sentimientos (cuerpo-mente), y el producido a nivel psicológico (mente-razón); por ejemplo: un golpe de martillo en un dedo de la mano, da un dolor distinto al de ver un niño muerto flotando en la playa, o el dolor producido por el recuerdo de una persona querida que nos ha dejado.

                De hecho lo que estamos diciendo es que hay distintas formas de dolor que podemos llamar álgicas (productoras de malestar, de sufrimiento), que no pueden existir sin unos receptores, sin unos sensores, los cuales podemos aprovechar para educarlos.

                Si queremos relajar las edades infantiles a partir de los receptores álgicos(dolor), lo que debemos hacer es “des-algizar”, reduciendo la sensibilidad del malestar, como son el cansancio o/y su sensibilidad al padecimiento (temores, miedos).

                Recordemos que toda técnica necesita 20 minutos, como mínimo para hacer una relajación, en este caso de  “des-algización” de los niños.

                Actuaremos sobre la postura del niño, y lo haremos, aprovechando de nuevo lo que pasaba durante la gestación. Hay que recuperar dos posturas, la del niño, cuando estaba gestándose y la de la madre mientras lo gestaba. En la primera, la del niño, corresponde a la posición fetal con piernas flexionadas sobre el vientre, torso y cabeza, echado hacia adelante, hacia las piernas flexionadas. Para recuperar en el niño esta postura lo podemos hacer de dos manera, una de ellas es que la madre estando sentada y con sus piernas cruzadas al estilo “Buda”, tenga al niño sentado en su regazo, lo aguante con un brazo que lo pasa por debajo de las axilas, sosteniéndole el torso,  más a nivel de la barriga que del tórax , permitiéndole  que se flexione hacia adelante, utilizando la otra mano para acariciar su cabeza y su nuca,, mientras nos movemos hacia delante  y hacia atrás.  La otra forma es poner al niño cara a nosotros, de tal manera que repose la cabeza sobre uno de nuestro hombros, acariciando  su cabeza, cuello y espalda.

          

 

                                

 

 

 

               Con respecto a la postura de la madre, ha de ser aquella en la que ella se sienta más cómoda, más tranquila, pudiendo suceder que no concuerde con las posturas anteriores descritas, pero manteniendo las caricias ya dichas.

Sea cual sea la postura materna adoptada, la madre ha de entrar (centrarse) en los pensamientos, sentimientos y emociones positivas que tenía mientras estaba gestando.

Este tipo de relajación ha de estar vinculada a momentos del día en los cuales el niño se deja conducir en esta forma de hacer. Si lo hacemos de forma sistemática, y si el niño ya es algo mayorcito, se le puede explicar y hacerlo cada día antes de ir a dormir, en su habitación, en su cama, etc. .

               Recordemos aplicar los colores, los sonidos, los olores, etc. , que hemos estado explicando con anterioridad.

 

 

 

7-Equilibrados

               Todos los sentidos, necesitan, para funcionar bien, que haya movimiento, cambios; esto lo podemos comprobar en el movimiento de las ondas sonoras que permiten la audición, el movimiento de las ondas de luz que nos da la visión,  el movimiento de las sustancias químicas que nos permite el olfato y el gusto, el movimiento de la piel, músculos, articulaciones y órganos internos que nos da el tacto.

               Sin movimiento, sin cambios, desparece el estímulo,  la sensación, la percepción. Tanto es así que durante la gestación, durante la formación del futuro niño, los músculos tienen movimiento propio, mucho antes que estos entren en contacto con los nervios; esto permite descubrir que en la realidad, el sistema nervioso, cuando conecta con los distintos órganos, debe ponerse de acuerdo a la vez que debe aprender de los movimientos propios de dichos órganos.

El séptimo sentido, es el sentido del equilibrio, es el sentido por excelencia del movimiento y como tal también es educable y conducible hacia la relajación.

               Regresemos de nuevo al patrón básico para favorecer la relajación en los niños, que consiste en aprovechar aquello que la madre, durante la gestación, la relajaban. Aprovechemos el ritmo y sonido de la música que actuó de forma relajante durante el embarazo, por lo que será necesario que se utilice dicha música para bailar con el niño. Se puede bailar, dependiendo de la edad del niño, madre e hijo cogidos, sea llevándolo en brazos, sea separados y cogidos de la mano o totalmente separado. Se trata de moverse al compás del ritmo, el ritmo es la base de la relajación, la musicalidad hace de atmósfera envolvente.

               Todo ello debemos hacerlo durante 20 minutos mínimo, algunos días de la semana, de forma sistemática, para romper la rigidez corporal, aumentado la elasticidad del cuerpo  y su coordinación, fenómeno que conduce a la relajación de la mente.

               De hecho todo esto no es nada más que una adaptación de lo que han hecho nuestras abuelas, bisabuelas y tatarabuelas, meciéndonos en las cunas, o  teniéndonos en sus brazos mientras van andando con un ritmo.

                     

 

 

8-Concentrados o Diluidos

                Todos los seres vivos tenemos la necesidad de mantener unas concentraciones correctas de determinadas sustancias, tales como el agua, la sal, el azúcar, oxígeno, etc. . Cuando no se cumplen dichas condiciones, los sensores que vigilan dichas funciones, desorganizan el estado del cuerpo; sería el caso del exceso o defecto de azúcar, de sal, de minerales, de grasas, etc., que darían a lugar a la diabetes,  a una mala hidratación, a un sobrepeso, etc. . La alteración de la presencia de estas sustancias se puede producir, o bien por ingesta incorrecta o bien por  ingesta correcta pero mal gestionada. Este tipo de causas son la forma más básica del estrés, de la des-relajación de la persona. La mala nutrición, sea por mala cantidad o mala calidad de los nutrientes, es una de las causas importantes del estrés.

                Relajar a partir de los sentidos que captan la concentración de la materia en sus tres estados (sólido, líquido i gaseoso), puede parecer una tarea muy extraña, cuando de  hecho es muy sencilla.

                El coctel excitante de “grasa-azúcar-sal”, dicho de otra manera y en forma de ejemplo: “un donut”, es el prototipo de un anti-relajante, junto con todo tipo de “chuches” y pastas saladas, incluidas las galletas, que están, en su mayor parte, hechas con sal, azúcar y grasa, por lo que constituyen auténticos antirelajantes.

                                                          

 

 

 

                Una manera de relajar a los niños es preparar la merienda de relajación”, que ha des ser totalmente opuesta al cóctel energético descrito. Estamos hablando del bocadillo de la merienda. Hay que construir un protocolo de la merienda, de manera que el niño vea como se prepara. Esta manera de proceder estimula el olfato, la visión, el sonido de lo que se va a comer, para por último estimular el tacto (al cogerlo) y el gusto (al morderlo). Si el niño es ya mayorcito se le puede invitar a estar cerca de la madre, para que vea como se elabora, o incluso que colabore.

                Una vez esté preparado, la madre o el padre que ha hecho el bocadillo, se hará uno para sí, de la misma manera que ha lo ha hecho para su hijo. Una vez hechos, ambos, se sentaran padre e hijo, en una mesa, en el suelo, en un sofá, etc., para disfrutar comiendolo. La importancia de todo ello está en que el niño esté al lado de quien se lo prepara, capte las percepciones sensoriales de la comida y disfrute con quien le quiere y aprecia.

 

 

 

                                            

 

 

                Mostrar este escenario de la merienda, significa, en primer lugar  apartarse de los cócteles energéticos y excitantes, en segundo lugar, favorece la nutrición con una mejor digestión por el solo hecho de haber colaborado en su elaboración, tercero inducir a ingerir un alimento de forma tranquila, de tal manera que pensar en ello aumenta los  efectos anteriores, y cuarto habremos hecho que un alimento haya sido aprovechado como nutriente corporal, emotivo y cognitivo de forma agradable.

                Queda por indicar que la bebida acompañante ha de ser un zumo con la pulpa, ya que un zumo  de solo líquido, el cuerpo metaboliza el azúcar de forma más incorrecta que si existe fibra. También aquí será bueno que el niño vea como se hace.

                Recordemos que el contenido del bocadillo y el zumo , cuanto más pequeño sea el niño,  y en la medida de las posibilidades, ha de ser lo más cercano a aquello que la madre ingería, con más deleite, durante la gestación, en tanto en cuanto no se trate de un cóctel energético.

 

 

 

9-"Im-presionados"

                Hemos de precisar que cuando hablamos de estrés, indicamos dos hechos, el primero trata de la sobrecarga de acciones correctoras sobre nuestro cuerpo y nuestra mente, que tienen por objetivo modificar  formas de actuar y pensar no idóneas por la persona, a pesar que ella crea que si lo sean, y la segunda es la producción de lesiones celulares y de funciones, las cuales quedan fijadas en el cuerpo y en la maduración cerebral. Ambas descripciones se manifiestan en forma de alteraciones de los sensores de nuestro cuerpo.

                Como ya sabemos, nuestro cuerpo tiene sensores encargados de percibir distintos tipos de estímulos, entre los cuales están las variaciones de las presiones de las substancias que nos componen. Exactamente tenemos sensores que detectan las presiones debidas a sustancias sólidas (el peso de los huesos, masa muscular, de los órganos), habitualmente son sensores situados en la piel o en los órganos internos, también tiene sensores para la presión de los líquidos de nuestro cuerpo (por la sangre, que detectan la Hipertensió/Hipotensión arterial, para el líquido cefaloraquideo del cerebro que detecta la hipertensión/ hipotensión craneal, para la orina, que detecta la cantidad de líquido que hay en la vejiga, etc.). Así mismo tenemos sensores que analizan la concentración de los gases de nuestro cuerpo, como son el oxigeno, el dióxido de carbono y del óxido nitroso.

                Para relajarnos a partir de la acción de las presiones sobre nuestro cuerpo, la mejor manera es actuar vía la respiración, ya que esta, está incidiendo sobre el resto de sensores. Cuando hacemos una buena respiración, movilizamos partes de nuestro cuerpo que liberan Serotonina (sustancia antidepresiva), de la cual el 90% se produce en sistema nervioso del aparato digestivo (el 10% restante se produce en el cerebro).

                Ahora en cuando se entiende cómo es posible que una buena alimentación pueda dar tan buena relajación. Si añadimos unas buenas maniobras respiratorias, la potenciación de relajación aumenta.

                La mejor técnica, dependiendo de la edad del niño, consiste, como siempre, en crear costumbres, crear hábitos, que a nivel de las maniobras de respiración comienza por tenderse en el suelo (madre/hijo), una vez en el suelo, vestidos con ropa cómoda y encima de un tatami o equivalente.

                Se empieza, con una primera fase, que es la respiración por movimiento abdominal, se continua por el movimiento del tórax y acaba con el desplazamiento de los hombros; es decir se tira del vientre hacia afuera, tomando aire, sin mover el tórax, luego se continua tomando el aire y sin soltarlo, se  expande el tórax como si quisiéramos desencajar nuestras costillas,   y se acaba expandiendo los hombros, tirando de ellos hacia arriba. La segunda fase consiste en expulsar el aire retenido,  primero aflojando la presión a nivel del vientre, contrayéndolo hasta el máximo, después soltando el aire del tórax hasta encogerlo al máximo, para por último, bajar los hombros.

 

                      

 

                Cada ciclo respiratorio completo libera cantidades ingentes de hormona antidepresiva (serotonina). La cantidad de respiraciones han de ser tres seguidas y bien hechas; si no son bien hechas, no se contabilizan, al principio puede costar hacer este tipo de respiración bien hecha, pero poco a poco se llega a dominarla. La madre/padre, que en este caso acompaña al hijo, vigilando para que poco a poco se vaya logrando. Si el niño es muy pequeño, lo podemos poner sobre nuestro pecho para que perciba el ritmo; si no es tan pequeño, puede empezar a aprender dichos hábitos.

               Este tipo de ejercicio vale la pena llevarlo a cabo, antes de ir a dormir y después de despertarse. Una vez se ha convertido en una maniobra fácil, se puede mantener durante  3 meses, a partir de los cuales se propone hacer dicha maniobra en cualquier momento y lugar.

 

 

10-Cronoubicados

 

               Hasta ahora hemos estado desarrollando técnicas de relajación basadas en sentidos más a o menos fáciles de entender. El sentido que aprovecharemos en este apartado corresponde al sentido que nos indica en qué momento del día o de la noche está viviendo nuestro cuerpo; se trata del sentido “cronobiológico”;  los sensores del mismo se hallan en los ojos y en el cerebro, y tienen por misión captar la cantidad de luz que hay en nuestro entorno configurando lo que se llama “ciclo circardiano”. En teoría tendríamos que estar hablando de la luz solar y sus variaciones estacionales,  decimos en teoría, porque aparte de la luz solar tenemos la luz artificial que actúa contaminando, despistando a los sensores, que acaban engañando al cerebro. La hormona que se libera por el efecto de dichos sensores es la Melatonina, cuyos efectos son vitales para la correcta  función cerebral, y por lo tanto para la estabilidad emocional de la persona. Nuestro código genético ha configurado unas modificaciones en función de la intensidad de la luz solar que nos rodea, esto significa, por ejemplo, que nos preparan para despertar y para dormir, cuando se “enciende y se apaga la iluminación solar”.

                No hay opción a modificar esta dependencia lumínica. Otra cosa es el que hacemos para saltarnos esta actividad fisiológica de nuestro cuerpo, como por ejemplo, mantener abiertas las luces desde el anochecer hasta entrada la noche, tanto en las casas como en la calle, rompiendo la fisiología de nuestro cuerpo. El tema es más complejo, puesto que se tendría que hablar de los tipos de luz (color), del tipo de persona (madrugadores, trasnochadores), de la latitud geográfica donde se vive (ecuador, polos, etc.). Lo cierto es que la alteración de nuestro ritmo circardiano comporta muchas enfermedades, entre las cuales, alteraciones del sueño, alteraciones de la capacidad de concentrarse, estados de estrés, ineficacia laboral, alteraciones hormonales, patologías de órganos de nuestro cuerpo, etc. .

 

                                                      

                Educar nuestro ritmo cronobiológicos es fácil en tanto en cuanto entendamos que las horas que no se duermen, son horas que se han perdido y que nunca las vamos a recuperar. Cambiar los horarios de nuestro ritmo natural, no es gratuito, se paga con la salud.

                Para aprovechar el “sentido cronobiológico” para relajar a los niños, debemos empezar por encontrar un lugar con luz natural solar concreta. La relajación con luz artificial, que no sea del mismo color que la que tiene el sol en el momento de hacer la relajación, es una falsa relajación, ya que nuestro cuerpo y por lo tanto el del niño, detecta un tipo de luz artificial que es diferente a la natural; y esto sucede debido a que la radiación solar que estimula nuestros sensores, una parte de ellos entran por nuestros ojos de forma directa, y otra parte alcanza nuestros ojos de forma indirecta, al penetrar la luz en nuestras casas.

                Hay dos grandes momentos del día que podemos escoger para la relajación cronobiológica, uno es por la mañana al despertarnos y el otro es en la caída de la tarde. En ambos se puede incluir la técnica respiratoria de relajación, ya explicada, en cuyo caso estaríamos combinando un ejercicio muscular con una impresión sensorial lumínica, estaríamos liberando dos tipos de hormonas que actúan sobre la relajación:  la Serotonina y la Melatonina.

 

 

-Epílogo

                 Todas aquellas persona que habéis estado siguiendo estas técnicas,  habéis descubierto que la función sensorial depende tanto de órgano (ojo, lengua, oreja, etc.) como del cerebro (ver, gustar,oir, etc.), vemos con ello que la función sensorial es multisensorial, a la vez que habéis podido observar que los sentidos están conectados entre ellos, son transsesonriales. En resumen la relajación es un hecho multisensorial, transsensorial, multinivel y  multidimensional, y en la medida que así lo entendamos, los efectos sobre la persona, en este caso sobre los niños, son extraordinariamente positivos.

                Es posible que también alguien haya descubierto que la base de relajación de un niño sea el adulto, de manera que a más capacidad de relajación del madre/padre, más relajación absorbe el hijo; de hecho las herramientas que hemos estado aportando, han sido herramientas de relajación para el adulto, realizadas al lado del hijo.

                Todo lo expuesto aquí ya se construye durante la gestación, tanto en el futuro hijo, como en la futura madre, padre y hermanos. Si se quiere aprender más como se puede educar la sensorialidad de nuestros hijos mientras están viviendo dentro del vientre de la madre, podéis adquirir el libro que hemos publicado junto con la Universidad Politécnica de Cataluña y la Sociedad Española de Ciencias Sensoriales, el titulo és  ¿Quién hay ahí? Comprensión y práctica de la gestación sensorial. J. de Haro Licer. Edt. Rubes.

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