Percepción Multidimensional

(Dodecadimensionalidad de la percepción)

-Somos energía estructurada en forma de materia que ha alcanzado la forma viva (la vida).

-Somos una forma viva que se activa por estímulos que dan a lugar a Emociones, que producen Sentimientos que son la base de la Cognición.

-Vivimos en un Cuerpo que configura una Mente que a su vez destila / capta un Espíritu.

-Estamos estructurados en un Espacio (3 dimensiones)-Tiempo (1 dimensión), total 4 dimensiones.

-Las 4 dimensiones que constituyen el Espacio-Tiempo rigen sobre las otras 3 grandes dimensiones como son Cuerpo, Mente y Espíritu.

            Cuando hacemos referencia a las percepciones, hemos de tener presente estos cinco puntos, ya que de entrada, nuestras percepciones dependen a) de nuestro estado energético, y cuando hablamos de energético, no estamos hablando de un mundo esotérico, b) de la forma de vida que tenemos, c) del estado de nuestro cuerpo, d) de como utilizamos el espacio en el que vivimos y el tiempo del que disponemos. Estamos hablando del estado de la gestión de como obtenemos la energía que nos mantiene vivos, de como nos nutrimos.  

            Tenemos un primer nivel, de nutrición donde hallamos lo que respiramos, lo que bebemos, comemos y absorbemos a nivel cutáneo.

            Existe un segundo nivel que constituye la ingesta sensorial, lo que vemos, lo que oímos, lo que olemos, lo que tocamos, lo que degustamos. 

            Y hay un tercer nivel en el cual, como seres humanos, adquirimos la forma más sofisticada de nutrición, que es la nutrición de la mente en forma de ideas, pensamientos y conceptos.

            Quedaría un cuarto nivel (solo para personas creyentes) constituido por la nutrición espiritual (la religión).

                 Estos cuatro tipos de nutrición, estos distintos tipos de ingesta y la calidad de las mismas, gobiernan la construcción de nuestras percepciones.

 La obtención de energía más simple se logra a partir de lo que respiramos (oxigeno), comemos (proteínas, azúcares y grasas) y bebemos (agua), a más a más y como ya hemos indicado, nuestros sentidos colaboran en nuestra nutrición, y lo hacen ayudándonos a obtener los nutrientes básicos (alimentos), y no solamente eso, también colaboran en la obtención de nuestra nutrición sensorial, ya que aparte de necesitar la ingesta material para la obtención de energía, el cuerpo necesita de la ingesta sensorial; necesitamos que nuestros sentidos sean estimulados; la visión viendo, el olfato oliendo, el tacto tocando, el oído oyendo y el gusto llevando algo a la boca.

               La obtención de la energía de lo que comemos, bebemos y respiramos depende del estado de nuestros sentidos; a mejor condición de los mismos, mejor posibilidad de obtener buenos alimentos. El mal trato de los sentidos, supone el deterioro de los órganos de los mismos, que conduce a la pérdida de capacidad para una buena alimentación, a la vez que comporta un deterioro sensorial de nuestro cerebro.

          Pero hay más aún, nuestro estado mental (ideas, pensamientos, creencias, etc.) condiciona nuestra capacidad de alimentación, nutrición tanto física  (comida), como sensorial (sensaciones). Una mala nutrición física y sensorial conducen al deterioro cognitivo, que a su vez repercutirá en la sensorialidad de la persona y en la calidad de su ingesta.

            Por último, tendríamos a las personas que se nutren de su dimensión religiosa, que engloba los tres niveles anteriores, influidos por su proceder religioso.

         Todos esos cuatro niveles están sometidos a las fuerzas del espacio-tiempo. El espacio, el lugar (Hemisferio del planeta, interior / costa, ciudad / campo / hogar / laboral / calle, etc.) condicionan estos niveles, condicionan las materias, los sentidos, los sentimientos, los razonamientos y las experiencias religiosas que nos nutren. Además el tiempo reacondiciona lo anterior en función del momento (edad, estación del año, el día de la semana, la hora del día). El espacio-tiempo influye en nuestras percepciones.

            Se hace evidente que toda alteración del espacio-tiempo, altera nuestra nutrición  en todos sus niveles, y viceversa, la alteración de nuestra nutrición cambia nuestro espacio-tiempo. Por lo que ya podemos decir que la percepción depende tanto de los distintos niveles de nutrición como de los distintos espacio-tiempos, siendo verdadero también su viceversa: las alteraciones de la percepción conducen a alteraciones  de las distintas nutriciones y del espacio-tiempo. 

 

            La Dodedecadimensionalidad (doecedimensiones) surges de la interacción entre las tres dimensiones del espacio (alto, largo, ancho) y la dimensión del tiempo o cuarta diemensión, que actuan en las otras tres dimensiones que son cuerpo, mente y espiritu, por lo que tenemos 4 dimensiones x las otras 3 = 12 dimensiones. 

                                            Fig.1. Podemos ver como sobre la energía es la base de la materia y esta de la

                                            vida, y como a partir de esta última aparecen las emociones, que son la base de

                                            los sentimientos y estos de la cognición, para desde la cognición tener concien-

                                            cia de nuestro cuerpo, del pensaminto y denuestro espíritu ( sea religioso o no).

                                            Todo ello dentro del marco espacio-temporal (en un lugar y en un momento de-

                                            terminado). Gràcias a nuestros sentidos. 

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